jueves, 23 de marzo de 2017

Seijun Suzuki (24 de mayo de 1923 – 13 de febrero de 2017)

El japonés Seijun Suzuki es un director de culto, y para mi sorpresa tiene un cine bastante bueno, no se le suele mencionar mucho como otros de sus compatriotas, además de que se le conoce por haber hecho cantidad de películas de serie B sobre yakuzas para la productora Nikkatsu. Pero en los últimos años, trabajó para Nikkatsu por 11 años, empezó a tener problemas con la compañía, cuando Suzuki seguramente cansando de lo mismo empezó a complicar las tramas de sus películas y a hacerlas más avant-garde, al punto de que con Branded to Kill (1967), el culmen de las películas yakuza que hizo, lo despidieron. Suzuki ganó un litigio que entabló contra Nikkatsu pero tuvo que recluirse por 10 años en la tv. como castigo de las productoras.  

Gate of flesh (1964). La mejor película de Seijun Suzuki, así como Branded to kill es el pico más alto de sus historias de yakuza, Gate of flesh es el de otra de sus temáticas preferidas, la prostitución, pero aquí no hay una narrativa intrincada, y la rebeldía se asume como realismo y mucha dureza. La prostitución es el abismo donde no te permiten amar, de eso trata el filme. La sordidez de la vida de prostituta y el defender el territorio y la sobrevivencia de un modo de vida hace que las propias prostitutas canibalicen a sus compañeras. Les hagan la vida un infierno si pretenden dar sexo gratis, o sea, entregarse por amor. La narrativa es diáfana, pero está llena de potencia, su historia impacta, da cierta tristeza regirse al destino, morir pobre. A una mujer se le enseña a ser aprovechada y fría con alguien que pretende ser un marido, a otra a resignarse a ser la peor puta. Un hombre, un ladrón y asesino, Shintaro Ibuki (Joe Shishido) remecerá el pequeño clan de prostitutas protagónico. El filme se ambienta en la postguerra, la de la segunda guerra mundial, el ambiente está plagado de americanos. Suzuki muestra la degradación de los japoneses a través de esa aparente fiesta en las calles de la abundancia de prostitución, para los extranjeros, y los hombres nacionales no hacen nada, solo se acomodan, tratando de salvaguardar a ratos su honor con la violencia, lógicamente a escondidas. Shintaro por eso se comporta como un bruto, pero trae loca a más de una prostituta, es el semental. Estas se comportan lo más salvajes. Suzuki es duro, rehúye las formas clásicas. El filme fluye, cautiva, es franco y evita los romanticismos, salvo buscar la poética de los sufridos, de los derrotados, en un submundo que los engulle sin piedad.

Tokyo Drifter (1966). Tiene una sencilla banda sonora, pero de aquellas que entusiasman, hecha por Hajime Kaburagi, y es una película muy simpática y entretenida. Sobre un yakuza que es un especie de ronin, el que huye de una facción de la mafia producto de ser un tipo leal y valiente. Es la historia que enaltece a ese héroe que es el más bravo de todos, aunque el más dejado. El que no puede huir de su pasado, y viste como un pimp. El filme posee un toque sesentero de libertad estética, colorido, y previsualiza al cine coreano moderno, al noir más plástico.

Branded to kill (1967). Considerada su obra más famosa, reivindicada con los años y convertida en película de culto. Es una propuesta que no se toma en serio, que es irreverente, nunca mejor explicado en que el final del filme se asemeja a un show de cachascán. A la vez es adictiva con la adrenalina e intensidad argumental que propone, como la escena en el muelle con el carro como escudo frente a una emboscada de francotiradores, los asesinos colocados en un propio ranking criminal y una femme fatale que colecciona mariposas disecadas. Finalmente el antihéroe yakuza Goro Hanada (Joe Shishido), aficionado a ir tras el olor del arroz hirviendo, deberá enfrentar a la mafia y al hitman Nro. 1, cuando él es el Nro. 3 y quiere ser el primero.

Tsigoineruwaizen (1980). Es parte de una trilogía y donde se reinventa Seijun Suzuki, con historias que llevan terror. Tsigoineruwaizen es una película maravillosa, pero exige paciencia, porque se cocina muy despacio, tiene una duración de dos horas veinte minutos y enseña momentos como para generar movimiento sin mucha trascendencia, como distracción, pero una vez hecho un pacto que parece una locura y un juego, algo suelto u ocurrente propio de un tipo de personalidad, entre dos mejores amigos y maestros muy distintos, que a escondidas del otro se intercambian las esposas, genial Michiyo Ohkusu como la esposa de aire pervertido, la historia finalizará en una película compleja y perversa, donde una estancia de vacaciones brindará alternativas macabras. Es un filme que te dejará pensando, pero sobre todo donde existe un buen manejo del miedo. La película tiene varios matices, es extraña y tiene humor idiota, pero también un aire serio y oscuro ubicado en la era Taisho.

sábado, 11 de marzo de 2017

King of the Belgians

El rey de los belgas visita Estambul, Turquía, y al escuchar que una región de su país, Wallonia, que es la mayor extensión del territorio belga, se ha separado e independizado de Bélgica, decide volver al país y enfrentar la situación, salvar la existencia de Bélgica, sin embargo un problema climático, una tormenta solar, le impide el retorno habitual, no hay vuelo alguno con este clima, y para peor la seguridad turca le restringe el retorno por protegerlo. Nicolas III (Peter Van den Begin) participa además de las reuniones turcas de un documental de propaganda para su figura, del británico Duncan Lloyd, y éste le propone irse, “escaparse”, en un ómnibus de unos músicos folclóricos búlgaros, el rey acepta, y es cuando junto a tres miembros de su administración que emprenden el viaje de retorno en la presente road movie, comedia y mockumentary.

King of the belgians es una película muy ligera con un sentido del humor híper suave, a ratos ni se percibe y es más una historia llevadera, mínima, puede que hasta nos produzca cierta desidia tanta simplicidad, no obstante tiene un toque benigno que puede ser agradable, desde el punto de vista que se le vea. El rey atraviesa los Balcanes, a los que un asesor denomina de conflictivos, como quien teme que algo peligroso pueda suceder, igualmente se escuchan comentarios políticos en tono leve sobre la integración de Turquía a la Unión Europea.

El filme tiene demasiado de sutil y ligero que su cuota política puede hasta pasar por desapercibida, y verlo como un simple filme de pequeñas aventuras, ver al mismo rey de los belgas atravesando la vida llana, y discutir la necesidad y sentido de la monarquía de paso de manera apacible (quizá nos esté diciendo la película, medio sin querer, que su presencia es totalmente irrelevante), mediante un ordinario viaje por carretera, hasta llegar a querer cruzar en un pequeño bote a motor el territorio balcánico y caer en una Albania que parece algo bárbara y no brinda un trato especial. Nicolas III es la humildad, candor y simpatía en persona, y más parece uno más del grupo, no presenta ningún tipo de distinción, puede ser hasta ya demasiado común y sernos indiferente, o quizá tanta normalidad pase por propagandística. Falta malicia, sea en su persona o hacía él. La propuesta de Peter Brosens y Jessica Woodworth es un relajo total, no existen estridencias ni espectáculo, su trama es la austeridad amable en pleno ejercicio.  

jueves, 9 de marzo de 2017

Buzzard

Marty Jackitansky (Joshua Burge) es un estafador de poca monta, engaña al sistema –del que reniega- siempre que puede, a cambio de pequeños montos, pero este es su medio de vida prácticamente porque es un slacker en realidad, aunque trabaja de empleado de un banco, donde suele evitar todo esfuerzo. Su mayor estafa es usar cheques cambiados de nombre. Un día se siente a puertas de ser atrapado (por un comentario), entra en paranoia y decide escapar. Primero se esconde en el sótano de un compañero de trabajo, de Derek (el mismo director del filme, Joel Potrykus), y junto a él en su estancia saca todo su lado infantil, lo que lo persigue, hasta haber diseñado un guante igual al de Freddy Krueger con un aparato del Nintendo. Luego decide esconderse en la parte poco agraciada de Detroit y surgen más aventuras.

Marty y Derek son perdedores y algo patéticos, por lo que Marty aun con tanto defecto a cuestas por otra parte se hace entrañable o uno siente conmiseración hacia su persona. Tal es el caso empático de adorar las películas de A Nightmare on Elm Street y verlas en pósters por todas partes de su casa. Marty es un fan del cine de terror y del heavy metal. De todas formas Marty es un desadaptado y tiene arranques de ira, esto crecerá y llegará a convertirlo en alguien peligroso. Marty también no se guarda nada, es muy libre en todo sentido, sumado a su inmadurez, que tiene de graciosa, simpática y de ridícula. En un momento se tira vestido con una bata de baño blanca a la cama de un hotel a comer espaguetis y se ensucia como un niño. Por la calle es todo un freak, suele usar máscaras de Halloween.

El filme expone a una América con gente que no puede ni se esfuerza –quizá por derrotista- en surgir en la vida. Aunque a su esencia se le señala de culpable, por lo infantil, lo abandonado, lo solitario y metidos en sí que están, y hasta medio locos, distanciados un poco de la realidad, si uno se pone en su pensamiento sería porque el sistema sanguijuelea al pueblo y ser slacker es la respuesta antisistema. El filme de Joel Potrykus muestra crítica social en un empaque de bajo presupuesto, y fabrica una propuesta contundente. También es divertido verla y no sólo por su humor negro, pensemos en los juegos entre Derek y Marty, quienes actúan libremente, como con la competencia de comer el máximo de snacks del tipo de los doritos sin usar las manos. Buzzard es una película inteligente, como que además tiene para convertirse en una película memorable del séptimo arte.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Casa Roshell

Un grupo de travestis se guarecen en esta casa, aquí son enteramente libres del escrutinio público, del rechazo, de la contención, les enseñan a ser mujeres, y muchos visitantes del lugar los ven así, como otro prototipo de mujer. Pueden contar historias, cambiarse el nombre, hacerse seducir, mostrar engreimiento, inventar un disfraz. Por esa noche que se hallan en el lugar son como parte de una película dirigidas al placer de ellas. Lo mismo que hace la directora chilena Camila José Donoso en su segunda película, ahora en solitario, embelesada con su tipo de vida e idiosincrasia. Entabla una comunicación con los transexuales, donde abren su mundo al espectador, no sólo sus frustraciones y miedos, también sus fantasías.

Roshell Terranova es la dueña del lugar, una pionera de estos nightclubs gays en México (tiene 51 años), señora de una guarida y escuela, una respetada casa de diversiones para cortejar y acostarse con los travestis, llevarlos a un cuarto oscuro al que no llegaremos a entrar. Hay que recordar que se busca en una medida lo estético y cuidado, lo simpático, no lo vulgar, no obstante no sin veracidad y autenticidad. La casa no es muy fastuosa, yace más oscurecida en sus detalles, vemos sobre todo rincones, espacios reducidos. Sin embargo antes de ir al cuarto oscuro fingen ser seductoras y provocativas damas en algún lugar exótico en medio del planteamiento de un romance pasajero. No falta un halo de irrealidad, de adaptación imaginaria, pero al mismo tiempo de convencimiento. Los invitados o clientes hacen de caballeros, algunos se consideran aun heterosexuales, aclaran que tan solo están tras distinto tipo de mujer, de otra forma de belleza y feminidad; otros son más llanos y realistas, se confiesan bisexuales.

Vemos pocos hombres en el lugar, algunos clientes también son en otros lados travestis o tienen doble vida. El filme muestra el hábitat, su lugar de confort, Roshell es como una maestra, en sí el lugar es un espacio de aprendizaje, de aceptación, de ilusión, de creación. Pasar de la T a la X. Dejar atrás con trucos el cuerpo masculino para convertirse en la fantasía e ilusión de ser mujeres. Muchos travestis son poco agraciados a la vista, son los tímidos, tienen una vida afuera que los intimida, o esa es una de las historias tipo de la casa, quizá simplemente interpretada para la cámara. Roshell y su séquito enseñan seguridad, a sacar de adentro de ellos belleza. Al inicio del filme vemos toda la operación física, el largo trabajo de pasar de hombre a mujer. Maquillaje, peluca, vestuario, fajas, zapatos altos, adornos, etc. El rostro duro, rudo y áspero pronto se torna en la gran sonrisa, los mimos, los gestos exagerados femeninos y la coquetería. La casa Roshell propone adoctrinamiento político, talleres de personalidad, aderezado con comedia, un decálogo dentro de un stand up comedy, y musicales con playback, además. Casa Roshell fue parte de la sección Forum, del festival de cine de Berlín 2017.

The Childhood of a Leader

Por una parte el filme presente, debut promisorio en la dirección del actor americano Brady Corbet, se presenta como una película de terror, y lo veo muy leve en ese aspecto, la atmósfera no llega nunca a ser terrorífica (su valía será otra), por más que el niño protagonista invoca a The omen (1976). Prescott (Tom Sweet) es un niño engreído de buena familia que es sumamente malcriado, las razones de sus reacciones son muy poco definidas, de un momento a otro empieza a tirarle piedras a los compañeritos del coro de la iglesia, el filme se divide en 3 berrinches y un epilogo, éste es su primer berriche, lo cual se quiere emparentar con algo oscuro. Prescott es el hijo de un estricto diplomático americano (Liam Cunningham) que se ha mudado recién a Francia para preparar el Tratado de Versalles.

El filme de Corbet pretende hablarnos como lo hacía Michael Haneke en la magnífica La cinta blanca (2009) soterradamente de la semilla del mal, del nacimiento de los nazis, del fascismo, de los dictadores, cómo se van gestando desde niños. Prescott lo refiere con su comportamiento violento y rebelde. Golpea a su madre y le toca un (provocador) seno a su profesora de francés (Stacy Martin), lo del seno no sin antes sentir como los animales el olor del sexo, lo hace instintivamente, y le cae una reprimenda. En su hogar su madre (Bérénice Bejo) es una mujer fría y distante con él, rígida, que no duda en generarle un panorama desagradable creyendo que lo alecciona, lo corrige, como botar a su querida nana por engreírle a sus espaldas. Prescott tiene carácter, se enfrenta a sus padres, pero estos reaccionan con la misma violencia.

El filme trabaja con ese ambiente, el de la lucha entre los padres y el pequeño, al que suelen confundir con mujer por su cabello largo y fastidiarlo (aquí se esconde el magma de sus reacciones, que no llegan a especificarse, los padres tampoco se dignan a indagar como es debido, el padre está muy ocupado, la madre simplemente es una esnob, y Prescott se manifiesta hermético y siempre independiente y autosuficiente, aun a su tan corta edad). Prescott tiene mucha inteligencia (no obstante surge temperamental), encaja perfectamente con la imagen del título, la de un líder, puede que sea algo inexplicable (un estudio de psicología y educación) y tiene un ego atroz, el mismo que le ocasiona tantas fricciones y desencuentros con padres poco entregados a tratarlo con sabiduría, solo aplican la vieja y rancia disciplina.

En un ambiente gótico The Childhood of a Leader plantea ver cuán lejos llega ésta disputa, cuan peligroso puede convertirse el niño en las manos poco gráciles, torpes, de sus padres. La trama no tiene todo el efecto posible, pero es deliberado, trata de ser una propuesta sutil, y lo logra. Al final llega un giro y mueve nuestra perspectiva, las imágenes que tantas veces construimos nos engañan. Un recurso audaz nos enseña a perdernos un poco de las expectativas. El mal en realidad puede venir de donde menos pensamos, nuestras previsiones pueden ser inútiles.    

martes, 7 de marzo de 2017

Paterson

El último largometraje de ficción de Jim Jarmusch nos muestra la vida de un conductor de ómnibus vista durante una semana, Paterson (Adam Driver), que en su tiempo libre es poeta, aunque aún inédito, tomando en cuenta que de alguna forma todos en la ciudad, Paterson, New Jersey, son poetas. Sobrevuela la filosofía y figura poética de William Carlos Williams, tan compenetrada con la ciudad, a quien el protagonista admira, es su poeta favorito.

Paterson vive con su esposa Laura (Golshifteh Farahani) y su perro bulldog Marvin. Ella quiere convertirse en algún tipo de artista, ser una mujer exitosa y popular, para eso trata de aprender a tocar guitarra, o todo lo quiere transformar en arte en su casa, todo lo pinta o lo adorna a su gusto, un tanto impresentable. Quiere tener un negocio de postres también. Laura es una mujer simpática como persona, una buena pareja, su deseo de arreglarlo todo no es molesto, es tierno, como su sueño de éxito es expuesto de manera naif, y Paterson lo vive y siente así, por lo que nunca discuten por su mal gusto, o su deseo de rediseñarlo todo, ni por algún pedido costoso.

Paterson tiene una vida monótona, pero feliz, se levanta de la cama, come cereal, habla con su mujer, escribe algo en tono muy natural (en cuanto puede, y vemos las letras en pantalla), camina hacia el trabajo, otro empleado le anota la salida del vehículo que tiene a cargo (uno de origen indio siempre quejumbroso de su vida), sale con el ómnibus público a las calles, y en el trabajo escucha algo al vuelo de los pasajeros, donde no hay vulgaridad, sino siempre gente de a pie inteligente y noble, como el mismo Paterson, que bien lo llegan a describir en un comentario como un chofer de ómnibus muy instruido, una curiosidad quizá. A la noche saca al perro y va a tomarse una cerveza a un bar cercano donde el viejo cantinero es un coleccionista de fotos de celebridades de Paterson y aficionado al ajedrez. Regresa a su casa, y comparte conversaciones con su mujer, los sueños y los muchos entusiasmos de ella, cuando él es más tímido y discreto.

Paterson es un filme simpático, que nunca aburre, por más que exhibe suma sencillez en todo sentido, y hay una construcción argumental y narrativa de repetición, que varía en su exposición detallista, mostrando otros ángulos de lo mismo. La idea general está muy clara, es la vida apacible y común de un hombre cualquiera (aun cuando su relación amorosa contrasta con los amores problemáticos de afuera y señala una química especial, sin ser irreal), que con una vida humilde es pleno, la de la sencillez que tiene belleza en sí, y que no es sólo un simple chofer, su mundo tiene la misma hermosura que sus poemas, están hermanados, describen su existencia.

Cuando Paterson recibe el regalo del turista japonés es como decir, tu vida es poesía, no dejes que tus problemas –u otros- te hagan cambiar de pensamiento u olvidarlo, aunque el filme suene romántico, idílico e idealista en general, y recibe un regalo aparentemente muy simple, pero cargado de simbolismo (lo mismo que trasmite que aquel nipón viaje en pos de Paterson New Jersey y William Carlos Williams), éste le dice (sin hablarlo directamente, Jarmusch tan sólo sugiere por varios elementos), haz poesía, escribe sobre tu vida, y no es una ilusión complaciente ni conformista, únicamente una forma positiva y optimista de ver y fomentar el mundo, celebrar a nuestros congéneres, igual a las cosas pequeñas, apreciar donde otros minimizan, agradecer el amor, el hogar, el arte, los sueños, querer y poder vivir tranquilo con uno mismo, porque creer en la poesía de nuestro mundo siempre será saludable, y los límites los pone uno. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Rey

Un abogado francés salido del campo, Orélie Antoine de Tounens (Rodrigo Lisboa), en el siglo XIX viaja a Chile hasta la zona de los mapuches, al llegar busca a los temibles líderes indígenas y logra entablar un acuerdo con ellos, le ceden un territorio donde Tounens se nombra rey de la Araucanía y la Patagonia, sólo que el gobierno chileno inmediatamente lo desconoce y decide capturarlo, les importa poco la hazaña de no haber perdido la vida en el viaje a tierra salvaje. La historia desde luego se oye muy atrayente en el papel y además es un hecho real, pero otro asunto es hacer una película al respecto, sobre todo cuando hay huecos históricos y falta –se ha perdido- mucha información.

El director chileno-norteamericano Niles Atallah fabrica una película rara, experimental, ayudándose de que es videoartista, por eso vemos que en un momento nos ataca la psicodelia, las luces, las distorsiones, los ensambles y los colores, lo que da a entender como que Tounens está demente, y su aventura es ese resultado.  El filme llega un momento en que se pierde en el videoarte, lo que encuentro bastante débil como séptimo arte. Lo atractivo está en otras partes, previas. Atallah trata de plasmar su propio universo fílmico, su manera personal de contar la historia de Tounens, muy libremente, lo mismo puede compatibilizar con la parte del videoarte pero no lo hallo significativo, ni siquiera estéticamente curioso o imaginativo, más bien gastado y muy simple, como si pasa con que los mapuches estén interactuando visualmente en la trama de distintas maneras a lo usual, no del todo original, pero al menos valorable positivamente.

Tenemos el disfraz de unas caras gigantes con mantas hacia abajo (que recuerdan lejanos a los Moái de la isla de Pascua), que son como especies de sacerdotes y hacen un extravagante rito de iniciación, coronación o integración en el que dan de beber miel a Tounens. En otro momento son representados los indígenas con cabezas de caballo, al mismo tiempo los blancos europeos o los criollos chilenos usan máscaras de rostros completos y detallistas, de los propios rostros. Son formas de darle estética al producto, y tiene gracia. Toma el filme mayor vuelo de esta forma, no olvidemos que hay una historia sumamente austera entre manos. Atallah se dedica a llenar espacios con su libre albedrio. Tounens en su locura se cree Jesús, monologa como si pudiera conceder milagros o hacer algo sobrenatural, o da la impresión que se le identifica con él, lleva una corona parecida a la de espinas, una túnica, barba y cabello largo. El filme casi no posee narrativa convencional, aunque existen puntos históricos identificables como el encierro y juicio de Tounens. Rey ganó el premio especial del jurado (segundo lugar, tras la india Sexy Durga) en el festival de Rotterdam 2017.

martes, 28 de febrero de 2017

Rester vertical

Competidora por la palma de oro del festival de Cannes 2016, la última película del francés Alain Guiraudie tiene más trama que su anterior película El desconocido del lago (2013), si bien son como las vicisitudes de un tipo, Leo (Damien Bonnard), un citadino que se siente atraído por el campo, por la naturaleza, como lo muestra su asistencia regular con una extraña terapeuta naturista, esa a la que visita sumergido de pronto dentro de una selva, como inmerso en un sueño, en un viaje surrealista en canoa. Son vicisitudes y ocurrencias, más que la construcción convencional de una historia, como se acostumbra en buena parte del cine arte. Leo, un guionista en busca de inspiración y dinero, decide ir al campo y tras discutir –tener opiniones encontradas- con una pastora de cabellos rubios tiene una aventura con ella, y termina teniendo un hijo. Ella cansada, ya tiene 2 niños y le aburre el campo, lo abandona, y es cuando Leo empieza a tratar de sobrevivir con el bebé y a conocer a un par de personajes,  la pareja de un viejo renegón que vive encerrado en su casa y su muchacho novio al que suele maltratar verbalmente. 

No hay que olvidar cual es la tendencia sexual de Guiraudie y lo que le interesa mostrar, abunda la homosexualidad expuesta en total libertad, y quizá nos parezca irreverencia por una parte, aunque se trata más bien de su mundo. También suele ser muy explícito en sus escenas sexuales, a lo que incluye ésta vez mostrar un parto con pelos y señales. No soy muy entusiasta del cine de éste director francés, pero lo abordo en mi vocación ecléctica por el cine, además de que Guiraudie está muy bien catalogado por un pequeño sector de la crítica que lo cree de culto. Tampoco es poca cosa ser parte de la selección oficial del festival más importante del mundo, el festival de Cannes, es una buena carta de presentación. Su cine no es maravilloso, pero tiene su interés y curiosidad. Tiene sentido del humor y expone mucho sin rodeos su tendencia sexual. Como pasaba en El desconocido del lago, lo que curiosamente le encanta a una parte de la crítica. No obstante, en absoluto niego que en general tenga su cuota de arte. 

El filme tiene una narrativa de esas que uno no sabe dónde va a acabar, tiene también una manera “particular” de ver el mundo. Vemos que el sexo y la liberalidad no es gran cosa para ninguno de sus personajes, saltan de la heterosexualidad a la homosexualidad sin que se les mueva un pelo de la cabeza. Leo llega a cumplirle el último deseo a un amigo, el de un suicidio asistido, donde se acuesta con él, tras que el hombre y anciano bebe algo para morir. La escena no presenta muchos adornos, pero yace dentro de una especie de celebración, con música rock y algunos pocos toques románticos. El filme implica una escena (semi)explicita al respecto. Aparte, en otra escena, se enseña la vulva de Marie (India Hair), la pastora, en primer plano.

En cuanto a la historia, se trata del vagabundeo de Leo con su recién nacido, como quien debe vencer las adversidades de la vida, que incluye la falta de dinero. Más tarde veremos lobos (de los que se habla mucho y producen odio como fascinación), y se oye la mención que para subsistir contra ellos deben mantenerse firmes, proponiendo una analogía bastante clara.

En otro momento Leo pasa por ser atacado por indigentes de la calle, quedando desnudo al aire libre. Guiraudie tiene estas ocurrencias, pero lo que me suena imperdonable es que Leo termine muy suelto de huesos con el abuelo de su hijo, adaptándose a su proposición sexual a cambio de un hogar, cuando antes éste granjero se presenta como abusador. El filme no es para cualquiera, no gustará a todos, a muchos yo diría que no, aunque hay quienes lo creen parte de un dotado cine arte y lo celebran. Ni una cosa ni otra, sólo un cine curioso, con altibajos, escenas secas explicitas sexuales, bajo una filosofía de vida distinta y una narrativa “impredecible”. 

Manchester by the Sea

Un conserje antisocial, hermético y dejado/agobiado del mundo recibe la noticia de que su hermano ha muerto finalmente (tenía el tiempo contado), y le deja a su cuidado a su sobrino adolescente, a Patrick (Lucas Hedges, que luce maravillosamente espontáneo), por lo que debe volver a su pueblo natal, Manchester by the Sea, donde le espera un profundo dolor -que prácticamente ha destruido su alma- y un traumático recuerdo, que unos potentes flashbacks nos revelara, desnudará todos sus vínculos afectivos, a través de flashbacks que por rara vez son más que decorativos o de mínima repercusión en la trama, sino que complejizan la narrativa dramática, funcionan al mismo nivel que la línea central del presente.

Lee Chandler (Casey Affleck), amaba a su hermano mayor (Kyle Chandler), con el que tenía un fuerte vínculo, que llegaba hasta su hijo Patrick, reflejado en el salir de pesca y disfrutar del mar en un barco familiar, y es cuando le avisan de él que no duda en correr a verlo a Manchester by the sea, a pesar de la triste historia que tiene en ese lugar y de la que quiere pero no puede escapar. El filme evita ser lacrimógeno por el tipo de protagonista que tiene, que expresa su dolor no relacionándose con mujeres (se queda mudo en su compañía), peleando en el bar por tonterías, viviendo austeramente y lejos de Manchester by the sea, y mediante una indiferencia del que solo rueda por el mundo, pero es con el retorno y su interrelación con la gente de su pueblo natal que conoceremos qué es lo que le mortifica, oíremos del pasado que lo tiene hundido. Hay que entender que tenemos entre manos una historia de esas que suelen buscar exprimirle el corazón al espectador, sin embargo, el director, dramaturgo y guionista Kenneth Lonergan se las arregla para bajarle, controlar, balancear, el nivel de sentimentalismo del filme, sólo perdonándole una recurrente música conmovedora de acompañamiento – en  manos de la compositora canadiense Lesley Barber, y de música clásica muy sugerente- y la recreación visual de los hechos que afligen a Lee, como también un reencuentro (magistral) con el personaje que hace la grandiosa Michelle Williams, y en el que Affleck, desde luego, está a la altura, aunque más impresionante de él sea la imagen del interrogatorio policial.

El filme tiene una narrativa que ahonda con fuerza en el conflicto y dolor de Lee, es explicativo hasta en lo más mínimo, todo queda plenamente claro en la película, y algunas veces incluso subrayado, no necesariamente de forma verbal, la mayor de la veces son las imágenes  las que redundan o sobreexponen que está sucediendo en el interior de Lee y con su  entorno, no es necesario lanzar una escena de llanto o de sufrimiento abierto, sencillamente se expone la actitud del protagonista, que deja ver más que claramente el meollo. Mientras tanto Casey Affleck a ratos se deja ver muy relajado, casi como que no estuviera ni actuando, sino comportándose como él mismo, e igualmente en el arranque  del filme da la sensación de que el guion lo ha coescrito Casey también, al menos hasta que vemos el punto de inflexión en la vida de Lee.

Patrick es un mujeriego, promiscuo y un éxito con las mujeres, sin remordimientos ni fastidios de por medio, con tremenda madurez/control. Patrick es la perfección andando, no importa que sea un muchacho flacucho y pelirrojo que puede pasar por nerd ante quien lo vea por primera vez. Lo suyo es ser el líder de una banda de rock y ser un as del deporte, es más, en más de un deporte, como él mismo llega a vociferar defendiéndose frente a tener que dejar Manchester by the sea, como para que nadie tenga dudas, es decir, es lo más cool que puede haber, en contraste con el perdedor de su tío Lee. Este contacto es parte importante y abundante de la trama, a través del decidir de la custodia de Lee, ver el mundo del que se está perdiendo (donde está parado), y conocer su pasado, por medio de esos magníficos flashbacks. No obstante tampoco hay que equivocarse con el muchacho, creerlo superficial, Patrick es la nobleza, la inteligencia y la profundidad además, y hasta tiene un resbalón psicológico –muestra híper sensibilidad, por ver el cadáver de su padre, cuando parecía muy tranquilo con esto- pero que solo le dura una noche, para volver a disfrutar de los favores de su amigas, con (casi) el permiso de los siempre actualizados padres, como no dejar perder sus paseos en barco y su afición al mar. 

El filme es complejo, pero entendible, en su auscultación del dolor, solo que tiene varios puntos discutibles y otros débiles, como la figura del cristianismo en la trama, que luce inteligente como argumento de desligamiento y da para pensar bastante, pero que se ve floja en la recreación en sí (no ayuda para nada la presencia del simpático Matthew Broderick, aunque sí la breve mirada a la escultural figura desnuda de Gretchen Mol como una alcohólica). Kenneth Lonergan tiene mucha capacidad argumental, es muy inteligente y puede trasmitirlo amablemente, sabe muy bien trabajar la diferencia entre teatro y cine recurriendo a ambos. Como en Margaret (2011), con esa muchacha apasionada que busca ser profunda y comprometida con el planeta (Anna Paquin), de muy bellas piernas, exhibidas en varias oportunidades cerca del fetiche, que se le presenta la gran oportunidad de ser trascendente con un accidente y negligencia que causa una muerte, explicada legalmente de forma increíble, comprensible, y que habla de su desconexión familiar y crisis personal. Margaret es una magnífica película, que no teme la antipatía de su protagonista. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Pronósticos del Oscar 2017

Mejor Película
ME GUSTARÍA QUE GANE: La llegada
VA A GANAR: La La Land
PUEDE DAR LA SORPRESA: Moonlight

Cómo lo veo yo (de mejor a menor):
1.-La llegada (Arrival)
2.-Hell or High Water
3.-Moonlight
4.-Hacksaw Ridge
5.-La La Land
6.-Manchester junto al mar
7.-Fences
8.-Hidden Figures
9.-Lion  

Mejor Dirección
ME GUSTARÍA QUE GANE: Denis Villeneuve, después Kenneth Lonergan
VA A GANAR: Damien Chazelle
PUEDE DAR LA SORPRESA: Barry Jenkins

Mejor Actriz Principal
ME GUSTARÍA QUE GANE: Isabelle Huppert
VA A GANAR: Emma Stone
PUEDE DAR LA SORPRESA: Natalie Portman

Mejor Actor Principal
ME GUSTARÍA QUE GANE: Me da igual Denzel Washington o Casey Affleck.
Aunque más me simpatiza Viggo Mortensen.
VA A GANAR: Denzel Washington o Casey Affleck

Mejor Actor de reparto
ME GUSTARÍA QUE GANE: Jeff Bridges es el mejor, pero es el tiempo de Mahershala Ali que tampoco lo hace mal.
VA A GANAR: Mahershala Ali

Mejor Actriz de reparto
ME GUSTARÍA QUE GANE: Naomie Harris, después Michelle Williams
VA A GANAR: Viola Davis

Mejor Guión original
ME GUSTARÍA QUE GANE: Hell or High Water, después Manchester junto al mar
VA A GANAR: Manchester junto al mar

Mejor Guión adaptado
ME GUSTARÍA QUE GANE: La llegada
VA A GANAR: Moonlight