miércoles, 18 de abril de 2018

Azougue Nazaré


El filme del brasileño Tiago Melo se sitúa en Nazaré da Mata, Pernambuco, una zona rural, donde es muy importante el maracatu, tradición afrobrasileña de baile y música que se celebra como carnaval y es fuente de identidad y hedonismo. El protagonista, un hombre grueso de color, ama ésta tradición, pero su mujer lo restringe, también porque él se convierte en Catita, se traviste y se comporta con desorden. Su mujer, Darlene, es muy religiosa, asiste donde un pastor evangelista que detesta el maracatu, éste lo ve como un lugar de pecado. Pero el filme satiriza el fanatismo religioso, a lo Pasolini, hace que el cura se avispe y trate de cumplir un sueño de Darlene donde ella debe tener un hijo con el pastor. Ésta propuesta tiene esa lucha, entre religión y carnaval, aunque la mayoría de la población participa del maracatu. Mientras todo esto sucede hay una atmósfera de ciertos acontecimientos sobrenaturales, en que gente del campo se viste como salidos de tribus y se dedican a secuestrar gente haciendo ritos populares. El filme es bastante variopinto y algo extravagante. Tiene un sentido del humor que pondrá a prueba nuestro convencionalismo. Hay mucha juerga y cotidianidad, como la introducción de batallas de samba, que imitan las batallas de rap en que uno trata de decir la última palabra audaz frente a algún contrincante, revelando lo que al otro le tortura, y como están en un pueblo chico todo se sabe, pero de todas maneras no faltan las sorpresas como aquella joven mujer morena casada con un cerrajero que tiene un amorío con un músico. El filme muestra el tonteo de los amigos de Catita, todos amantes de la fiesta, del maracatu. La religión y la superstición ponen la nota discordante. El pastor es visto como un extremista. Es un filme loco, como su protagonista, lleno de humor y escenas llamativas, como la de la mulata teniendo sexo en el carro o los secuestradores paganos que parecen extraterrestres corriendo detrás de sus presas como historia de terror por los sembríos de caña.

Teatro de guerra


Es un documental algo especial, plantea hacer performances, poner a actuar a veteranos de la guerra de las Malvinas, o la guerra de las islas Falklands, según como la conocen a cada lado del conflicto. La directora argentina Lola Arias como actriz, performer y directora teatral hace que veteranos argentinos e ingleses actúen para ella haciendo una película a ratos extravagante, pero que ausculta los sentimientos de haber participado en ésta guerra. Los veteranos se manifiestan desde el lado humano, e igualmente exponen sus buenos argumentos y cada lado siente que tenía la razón, se habla de colonialismo británico y de la sucesión del colonialismo español, de la ocupación armada británica de 1833 o del primer ataque –por Argentina- por la recuperación de las islas, también del plebiscito.

Más allá de argumentaciones personales y una fuerte carga emocional unida no sólo a nuestra sensibilidad general, también a su país, se ve camaradería entre ingleses y argentinos, se prestan para el juego que busca la película. Hay muchos ratos graciosos y otros irreverentes, muy propios de la labor artística de las perfomances. Se ve como hay una elección de cierta gente excéntrica o predispuesta a mostrar un lado infantil. Éstas performances llevan una carga de seriedad y otra hasta de la que se le escapa de las manos, chacotera, con adultos envueltos en una temática sí, pero también prestos a cierta espontaneidad desbocada.

Tenemos a un nepalí, un voluntario militar al servicio británico, que enseña un ataque con cuchillos en una puesta en escena con un perro interrumpiendo la demostración. Éste hombre ya mayor muestra un desgaste y sus exhibiciones son muy precarias, pero tiene un espíritu fuerte y empático que se gana al espectador. Un veterano argentino en buen estado físico cuenta su cercanía con la natación en un acto de liberación existencial, lo vemos como señala el título del filme actuar como en un teatro y recrear su momento de epifanía. Un inglés conocido por haber llorado una experiencia de guerra en un popular documental revela una y otra vez que es llevar ese peso encima –el de la muerte- e incluye el de la notoriedad.

El documental se presta a trasmitir un legado, una memoria, le enseña literalmente a los niños lo que fue aquella experiencia como psicología, también le pasa la antorcha a la nueva generación de aspirantes militares. El filme tiene un lado bélico marcado que es mostrado a ratos más como curiosidad que como algo profundo. Son un montón de momentos llamativos, fuera de lo común, pero expuestos con suma sencillez y austeridad. También aparecen en escenarios básicos, como un set de televisión. Se percibe la intención de querer abarcar lo íntimo, hasta lo más mínimo, como cuando se revelan pensamientos personales sobre razones y manejos para hacer éste documental.

Una banda de música de rock formada con todos los veteranos presentes promueve el espectáculo o llámese la unidad; el dolor de la mala vida por trauma asoma a ratos a la vez que el orgullo y la identidad con lo militar per se; un tipo se desnuda como si estuviera en una fiesta alcoholizado; alguien enseña defensa personal. Se intenta dar a entender que somos ante todo seres humanos y no nacionalidades, un cúmulo de emociones y locuras, como lo es la misma guerra. Puede sentirse como que va a saltar la fricción entre argumentos, porque muchos lo tienen muy claro y no parecen querer dar su brazo a torcer, pero prima y brilla cierto primitivismo amical, la simpatía y la ocurrencia. También un legado de humanidad.

domingo, 15 de abril de 2018

Morgiana


El checo Juraj Herz es un director bastante atrayente en el cine de terror, sobresalen en especial tres de sus películas. La mejor de las suyas es El incinerador de cadáveres (1969), una película de horror, pero también cine arte complejo, cargado de estilo y detallismo, sobre un incinerador amante de la muerte que pasa de ser un inofensivo extravagante a un insano partícipe del Holocausto en su país. Otra es La virgen y el monstruo (Panna a netvor, 1978), una adaptación del cuento de la bella y la bestia, bajo una ilustración gótica, pero también algo sucia y violenta, con un monstruo con cuerpo de pájaro que habla consigo mismo como un psicótico en pugna por su humanidad, que por el amor aparentemente imposible de una dama bondadosa e impoluta sufre doblemente su bestialidad, su fealdad física, pero por ella trata de ser diferente a su naturaleza animal y controlar sus trastornos producto de verse rechazado por el mundo. La tercera es Morgiana (1972).

Morgiana nos pone a dos hermanas, interpretadas por la misma actriz, Iva Janzurová, que por el maquillaje y color y forma del cabello increíblemente parece dos personas distintas, uno fácilmente las puede confundir por físicamente individuales. El filme juega con la dualidad, a dos personalidades, psicologías, que escenifican una, aunque en la trama se trata de dos personas, pero una está muy unida a la otra. Viktorie envidia a su hermana Klára, envidia su belleza y sensualidad, sus apasionados encuentros sexuales, su fortuna y propiedad, ya que ella ha recibido la mayor parte de la herencia familiar. Viktorie planea matarla y la envenena lentamente, ocasionándole alucinaciones, distorsiones.

En el trayecto vemos que Viktorie odia prácticamente al mundo, está insatisfecha de todo, la observamos apedrear a una mujer por ser simplemente bella, por yacer libre y desnuda bañándose a la intemperie con otras féminas. Viktorie tiene una cierta locura a cuestas. Klára es libre y superficial, pero una buena persona al final, está feliz con su existencia y vive despreocupada. La hermana en cambio sufre cada minuto. Una representa el placer, la otra el dolor, dos caras capitales de nuestra humanidad.

El filme de Juraj Herz estéticamente es exagerado, es muy abundante en todo sentido, gótico pero con su toque de mal gusto, todo lo que hace del filme un lugar de originalidad visual, más no como se pudiera pensar de daño o asco estético. Como curiosidad está decir que Morgiana es el gato de Viktorie quien observa toda la maldad de su ama, nos ponemos en varias oportunidades aunque de manera sencilla desde la vista del animal que pareciera seguir cada acto cruel de Viktorie. En el filme hay un quehacer de cine B, como que la muerte no es determinante por más que antes, el último suspiro, ha sido muy claro. Se hace un especie de juego de ruleta rusa donde el veneno apunta a matar y se escabullen las predicciones.

El galán del filme, un militar, juega a las cartas con habilidad y pasea con compañeros alcoholizados y con prostitutas. No obstante el galán enamorado finalmente rechaza acostarse con una puta, que no aguanta la negativa y le arma un espectáculo. El filme tiene un cierto sabor barato, donde abunda el color. En un momento Klára se topa con un vagabundo y éste intenta emborracharla y violarla. Una mujer chantajea a Viktorie, se dan –entre éstas dos brujas ambiciosas y amorales- unos diálogos jugosos, aun cuando huelen a telenovela, a su grandilocuencia expresiva y emotiva. La desesperación toma otro nivel en el filme, en la vida de Viktorie. Es como si Herz se propusiera utilizar todo lo malo y convertirlo en arte, sin perder el sentido popular, por más que estemos viendo gente adinerada.

El comportamiento es medio salvaje en el filme, camuflado en ciertas formas. Esta propuesta recuerda indefectiblemente a What Ever Happened to Baby Jane? (1962). Un poco lo malo del filme es la banda sonora, ayuda en varios momentos, pero su omnipresencia llega a molestar, a hacerse sentir demasiado. Por ratos es hasta incongruente, un rasgo más de esas fusiones “inverosímiles” propias de éste genial director checo.

sábado, 14 de abril de 2018

Súper Cóndor


La película de Alejandro Nieto Polo es muy básica y no presenta mucha originalidad, pero es a la vez la primera película de superhéroes del Perú y tiene su entretenimiento. Pedro (Gerardo Zamora) es un contador y padre soltero que va de visita a su pueblo, a Marcahuasi, y halla un cuarzo mitológico incaico que le señala súper-poderes y su destino trazado, convertirse en Súper Cóndor, con lo cual podrá volar, llevar un especie de boomerang para pelear, ser ágil y más fuerte de lo normal y recuperarse fácilmente de las heridas. La entrada al protagonista es muy rápida, sin prácticamente preámbulo, pero eficaz. En ello hay una línea graciosa. Una voz de leyenda le dice a Pedro: Eres el elegido. Pedro responde: Ya pues, no bromees.

El filme tiene mucha acción, hay una lucha de bandos de narcotraficantes y políticos corruptos, que incluyen al presidente de la república. Hay una balacera en el centro comercial Arenales y una persecución en la carretera panamericana. También hay rostros conocidos del medio aunque en roles muy secundarios como el de Reynaldo Arenas que hace del padre de Pedro y Antonio Arrué como un jefe de la policía, otro corrupto o intimidado por la corrupción. Mayella Lloclla hace de periodista y la parte sentimental de la trama, paseando por restaurantes a manera de comercial publicitario de televisión.

Los narcotraficantes se dejan ver con chicas sexys y oímos salsas de fondo, el lado y sabor criollo está servido. José Luis Ruiz es el Mayor Martínez y aliado de Súper Cóndor. Aunque hay corrupción policial también policías honestos y valientes. Súper Cóndor (2016) tiene balaceras breves, secuestros, torturas, venganzas y un sinfín de actos criminales, que hasta en un momento se baten los delincuentes desde varias posiciones, con Súper Cóndor y el Mayor Martínez fuera del conflicto. El aporte del superhéroe en sí es muy primario, muy convencional, todo muy conocido. Pero está decente visualmente. Willy Méndez como la mano derecha del congresista corrupto (Havier Arboleda) es el malvado con mayor carisma, parece aunque simple parte de un cómic. Zamora recuerda la bondad e inocencia de Superman, es sumamente correcto. El mensaje es claro, luchar contra los corruptos en todas las capas sociales, mejorar la paz de la ciudad y los valores y la identidad del país.

No Me Digas Solterona


Patricia (Patricia Barreto) tiene 35 años y piensa en casarse, tiene cerca de 15 años de pareja y espera le pidan matrimonio, pero su pareja (Diego Carlos Seyfarth) la sorprende pidiéndole un tiempo de separación, y más tarde descubre que es porque sale con una chica de 20 años (Flavia Laos). El filme se enfoca en que a Patricia se le está pasando el tren cuando se ha quedado sola, pero el filme tomará otro giro, será que quererse a uno mismo es que no importa el apelativo de solterona y que no es necesario casarse o tener un hombre en especial.

De esto trata la comedia de Ani Alva Helfer, tras su debut El Beneficio de la Duda (2015), que fue una película de suspenso donde una mujer (Fiorella Rodriguez) anda con un tipo casado y es acosada una noche por un plan siniestro en manos de un hombre que se hace pasar por policía (Ricky Tosso). Éste debut tenía una cierta gracia, aunque era bastante sencillo.

La nueva película de Alva Helfer se hace “graciosa” mostrándonos el cambio en la vida de Patricia y como trata de salir de la depresión de la ruptura, frente a sus jefes y compañeros de trabajo -Marisol Aguirre, Adolfo Aguilar y Maricarmen Marín-, su madre -la mexicana Angélica Aragón- y la ayuda de sus tres mejores amigas -Yiddá Eslava, Natalia Salas y Anahí de Cárdenas-. La interactuación con las amigas brinda algunos buenos momentos de risa.

El filme es muy pegado a la realidad peruana, de cómo solemos pensar y actuar, por ende tiene mucho de lugar común, que se maneja con realismo y cierta creatividad funcional, incluso en las oportunidades donde los grandes amigos del ex -Javier Saavedra y Rodrigo Sánchez Patiño- y Patricia y sus leales amigas se reúnen, ya que pertenecen al mismo grupo de amistad. Con esto queda un vínculo en que hombres y mujeres aman a sus parejas pero ellas se sienten fuertemente identificadas con el abandono de Patricia, mientras hay un respaldo incondicional al amigo por los hombres. De aquí salen algunas otras buenas bromas de alcoba.

Patricia busca nueva pareja, tiene distintos pretendientes -Gino Pesaressi, Claret Quea y Christian Rivero- y nuevamente se dan bromas. Tras dar prioridad a la belleza física se pasa a quitarle peso en el amor o, mejor dicho, a priorizar la compatibilidad, a propósito de engordar. La juventud y la diferencia de edades en una relación es otro tema en discusión aunque se trate de forma superficial en medio del chascarrillo y el lugar común. Natalia Salas hace de una mujer liberal y sexy y juega a andar con un chico menor, pero da apertura a una relación seria, con lo que no siempre se apunta a criticar ésta situación, aunque como Natalia Salas es aun joven y bella todo pasa sin pena ni gloria. Con El Mota y con Belén -la chiquilla de 20-, en cambio sí hay un quiebre e imposibilidad por incompatibilidad generacional.

Uno de los pretendientes es el ideal, el tipo perfecto, y no se maneja con mayor alcance, está para generar una opción, una posibilidad feliz. También hay otro “pretendiente” ideal en José (André Silva), pero éste sí está bastante trabajado. Este personaje tiene mayor naturalidad que los demás, es más parecido a la propia Patricia, hace de consejero de a pie sobre el comportamiento masculino y cómo debe actuar la mujer frente a éste. Es el mejor personaje del filme. Muestra buenos matices. Incluso remonta muy bien la vulgaridad inicial; se llega a señalar en un diálogo un lado tosco en él propio de cómo son los amigos.

La propuesta empieza como una mezcla de comedia y cierto drama que es donde mantiene un mejor nivel, a pesar de que yace en busca de posicionarse, cuajarse, que ciertamente lo logra. Pero por el final la película se vuelve seca, pierde el tono cómico y termina proclamando un discurso, abocada a ser una película de autoayuda, como si el guion no mostrara personas sino que están dispuestos los personajes para hacer oír nuestro pensamiento, nuestro mensaje “revolucionario”, redentor, con lo cual pierde en calidad estructural y narrativa, como cuando Belén se autocritica de una forma totalmente irreal, aun cuando al personaje le han dado algo de humanidad. La última parte es la peor, salvo uno espere hallar una película que le haga sentir bien de manera tan directa. Cero sutilezas. Es hallar una empatía de lo más básica. Por un momento ya no estamos viendo un filme, estamos oyendo un flagrante discurso. El filme pasa por ser una voz muy femenina. Finalmente es una comedia que tiene su encanto nacional, identidad -que nunca pierde de distancia- y no es burda –aunque retrata a la clase media–media alta y muchos se romperán las vestiduras-.  

miércoles, 11 de abril de 2018

Un lugar en silencio (A Quiet Place)


Unos extraterrestres han dominado el planeta y para sobrevivir las personas no deben emitir ningún sonido, por más pequeño que éste sea, los extraterrestres destruyen a los seres humanos en cuanto los perciben, pero son ciegos y se guían por el ruido. En esas circunstancias una familia trata de sobrevivir. El padre (John Krasinski) y la madre (Emily Blunt) plantean la preocupación de cuidar a sus hijos, hiperbolizando la situación normal del amor maternal y paterno. Los padres sufren pensando en el porvenir de sus hijos. El filme arranca aún más grave todavía, cuando el hijo pequeño es asesinado por uno de los monstruos. La sensación de culpa acompaña su recorrido y la atención se duplica.

La primera parte del filme es no emitir sonido, se mantiene el suspenso, la muerte asecha al mínimo error. En la segunda parte empieza la acción, se desencadenan secuencias muy bien preparadas y ejecutadas. Un clavo brilla por su premeditación. En la bañera la madre va a dar a luz y no puede gritar, el escenario es tenso y sublime. Los monstruos están cerca. Así, secuencia tras secuencia abunda la emoción. En la caminoneta los hijos están a la merced de los extraterrestres y surge una acción desesperada, aunque mecánica y predecible para tanto background cinematográfico. Krasinski un actor cómico hace gala de un buen histrionismo, se vuelve un conductor y protector melodramático efectivo. Blunt y la hija que hace Millicent Simmonds sobresalen al respecto, provocando gloriosos momentos emotivos. La familia ama y muere por cada uno de sus integrantes.

El filme que dirige John Krasinski tiene cohesión entre la responsabilidad de ser padre y la amenaza sobrenatural de la muerte. En una escena el padre enseña a su hijo (Noah Jupe) a ser valiente a pesar de la adversidad, le trasmite seguridad, con la pequeña caída de agua. Los monstruos están muy bien manejados, recuerdan al uso de la saga de Alien. El final aunque se va preparando no luce excepcional ni especialmente argumentado, tan sólo correcto. Termina con el remate clásico de que ya la humanidad está preparada para hacer frente a los monstruos, tienen el valor correspondiente, ya no se trata de ser sigiloso, que es parte trascendental de la propuesta, que lleva un uso magistral del silencio y la amplificación de sonidos en especial. A quiet place (2018) es memorable en su lenguaje de señas y falta de diálogo, creando mucho suspenso y luego mucha acción, como con la inundación del sótano y el ruido del llanto del bebé que atrae el miedo y la zozobra, la obra del peligro latente.

martes, 3 de abril de 2018

Ready Player One


Steven Spielberg es un gran nombre del entretenimiento y el cine en pantalla grande, así que casi cualquier cosa que se le ocurra hacer por ser él será motivo para que asista a ver lo que ha hecho, y lo que ha hecho es un cine familiar y juvenil. Ha puesto de escenario un mundo virtual llamado el Oasis, creado por un hombre amante de la cultura popular americana, como el mismo Spielberg, llamado James Halliday (Mark Rylance).

El filme es un juego virtual, es estar inmerso en un videojuego lleno de referencias pop, de la música, el cine, la literatura, el cómic, el anime, los mismos videojuegos o la televisión. Hay pasajes muy logrados como el que utiliza de base El Resplandor (1980). El héroe virtual se hace llamar Parzival (Tye Sheridan), tiene una vida conflictiva y humilde en la realidad, y se escapa en el mundo virtual, aunque en él hay una pasión por el mundo de Halliday. Parzival es un personaje propio de su edad, alguien poco meditativo, aunque no sea ningún chico rebelde ni frustrado, es como cualquier muchacho, lleno de alegría y vida, y de superficialidad. A él por el tipo de personalidad y el manejo de su conducta le queda perfecto el mensaje final de Halliday, que busque despegarse del mundo virtual y ame la realidad, a pesar de que suena algo contradictorio, porque la vida de Parzival no es muy amable.

La parte real parece ser un mundo post-apocalíptico, tener el planeta destruido, como si refugiarse en lo virtual fuera una salida necesaria para poder tener una mejor vida. Pero luego esto queda desmentido, y se ve más bien que la gente está ciega por jugar, simplemente buscan el placer virtual, cosa que luego se descubre no hizo feliz al inventor en cuanto a su propia vida, que fue un hombre solitario y fracasado social que finalmente había desperdiciado su vida en lo virtual, y que debió de aprovechar más el mundo tal cual, como salir a bailar y ser menos nerd. Parzival y sus amigos son chiquillos, y se aplican a éste mensaje, de que deberían jugar en el mundo real, que es más valioso que el virtual nos dice el filme.

El filme es puro entretenimiento, a eso se aboca, sólo difiere en donde debemos andar más, es el llamado de lo natural, del pasado, de la tradición. Al final Hallyday agradecerá a quienes jugaron su juego, implicando humildad y melancolía, se irá tipo perro triste, mismo final de Big (1988), dejando entrever que su mundo virtual tampoco es tan malo, pero no representa la verdadera felicidad. Hallyday a pesar de la edad –no luce físicamente natural- es como un muchacho más, un tipo común, y no el semidiós que se ha ganado ser con su creación. Visualmente es un filme impresionante, hay tantas referencias en pantalla que hasta abruma, aunque hay semejante abundancia que pierde cierta estética y toma una presencia kitsch. Además no todos los avatares por computadora lucen cautivantes.

La trama consiste en que una vez muerto Hallyday deja un juego donde los participantes –apunta a toda edad, pero en adultos con pelo en pecho se luce un poco ridículo- deben hallar tres llaves, tras tres acertijos mediante un juego de acción, donde entra a tallar un mundo más que de sci-fi del género de fantasía. El que encuentre las tres llaves ganará el premio mayor que es la fortuna de Hallyday con la que se podrá acceder al control del Oasis, en que los retos implican el significado de la felicidad.

Entra a tallar también que éste lugar virtual que aman todos jugar es una empresa, de lo que queda flotando en el aire que uno debe recurrir a la esencia, a lo básico, en una clara crítica al futuro, a la tecnología y al propio entretenimiento. Como también es una película de aventura no faltan los villanos gestores de acción, guiados por Nolan Sorrento (Ben Mendelsohn) y su tropa de mercenarios virtuales salidos de lo casual. Sorrento ambiciona el Oasis, pero lo ve sólo como un negocio, no ama ni conoce demasiado lo pop –es un frío y monetario empresario-, por ende se entiende que tampoco ama a la gente. Es gracioso ver que Sorrento era el que servía los cafés como practicante en la empresa de Hallyday.

En un mundo que ama las referencias Ready Player One (2018) tiene las fichas ganadoras, desde una carrera de vehículos que incluye la moto de Tron (1982), el DeLorean de la trilogía de Volver al futuro, el auto de la película de terror Christine (1983), la camioneta de la serie de tv The A-Team, el batimóvil de la serie de los 60s y la moto de Akira (1988) en medio de la persecución de un T. Rex de Jurassic Park (1993) y de King Kong, hasta El gigante de hierro (1999) despidiéndose a lo Terminator 2 (1991) o un Goro (Mortal Kombat) explotándole el pecho por un xenomorfo pequeño, como en Alien (1979).

domingo, 1 de abril de 2018

La hora final


El filme de Eduardo Mendoza se basa en la captura de Abimael Guzmán, líder terrorista de Sendero Luminoso, a manos del GEIN, grupo de inteligencia de la policía peruana. La propuesta mezcla ficción con hechos reales. Pero es más entretenimiento, lo cual está muy bien, es un buen thriller. Los protagonistas son 2 policías, Gabriela Coronado (Nidia Bermejo) y Carlos Zambrano (Pietro Sibille), ambos fingen ser pareja para vigilar casas de posibles terroristas.

El filme tiene mucha acción, muestran al SIN, Servicio de Inteligencia Nacional, como secuestradores y torturadores, que dificultan las labores del GEIN, y desconfían de sus policías. Estos generan mucho juego con Zambrano y Coronado, culpa de que Coronado tiene a un hermano terrorista, pero quiere salvarlo. Zambrano enamorado de ella duda en entregarla. Zambrano también tiene su propia historia en la separación de su hijo adolescente y lo mal que se lleva con su ex mujer (Katerina D'Onofrio).

El filme tiene bien insertada la realidad de los pasos que llevaron a la captura de Abimael Guzmán, mientras va moviéndose a través de los problemas de la pareja de policías que tienen momentos que desaparecen como aparecen, por completo. El guion es potente, intenso, desde aquella explosión del coche bomba, la imagen de la tortura con la mujer colgando del techo y sus senos al aire, y el cuerpo arrojado al mar. Ésta película propone un buen toque de tensión y un desarrollo violento. En los intermedios hay risas y camaradería de los compañeros del GEIN, encabezados por Bernales (Toño Vega).

El filme tiene un manejo visual muy fotogénico aun siendo algunos lugares pobres, hay control en ese aspecto, con la toma de la casa en el cerro o la panorámica del encuentro del ente del gobierno con Bernales. El filme tiene una estructura sencilla al igual como son los diálogos que tampoco exageran con la campechanía ni la jerga. Es un filme muy bien calculado y decentemente estético, pero finalmente austero y práctico en general. Algo que siempre llama la atención en nuestro cine son la recreaciones de personajes famosos, como ver a un Abimael Guzmán propio de ésta película y es notable su parecido, no cae en la mala broma.

No se trata de un filme espectacular, es más medido en cuanto a la realidad, prefiere ser más modesto en su creatividad, recurriendo al thriller, pero con hechos más bien pequeños, resueltos de manera total y marcada, como para que no queden dudas. Tiene un aire bien peruano, como la escena de Coronado y su hermano ideologizado peleados en el puerto con música andina de fondo, dos ayacuchanos sufriendo por el terrorismo. La propuesta de Mendoza sigue una tradición de cómo hacer cine en nuestro país, pero con mayores recursos. Es una historia bien narrada, competente, aunque asumiendo poco atrevimiento.

martes, 27 de marzo de 2018

El cine de terror y las redes sociales


Para el 2010 internet y todas sus herramientas, como las redes sociales, se han incorporado a prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana. Su presencia es enorme.
El 2010 es el comienzo a la par del apogeo de las películas de terror sobre redes sociales.

Una de las películas más revolucionarias, taquilleras y populares del cine de terror último es Ringu (1998), que le abrió la puerta al J-Horror en el mundo. Su director, Hideo Nakata, se basaría en una cinta de vídeo para plantear horror. Se basa en la novela de Koji Suzuki, escrita en 1991. Ésta película sería una clara influencia en su compatriota Kiyoshi Kurosawa, en la película de culto Kairo (2001), donde Kurosawa es también el guionista. Kairo es un filme pionero en hacer de la web un lugar maldito, de terror. Ringu es definitivamente un eslabón trascendental en los sucesos que nos llevan hasta el cine de terror sobre redes sociales. Nakata ve la influencia de su famosa película en Kairo y más tarde vuelve a tomar la posta. Pasarían 9 años para hacerlo. Nakata decide también ser de los primeros en hacer un tipo de cine de terror, ahora el tema es el apogeo de las redes sociales. Decidiría adaptar la obra de teatro de nombre homónimo del irlandés Enda Walsh. Ésta película sería Chatroom (2010).

Chatroom es una película británica, dirigida por un japonés. Se presta para la universalidad. Chatroom usa la realidad como reflejo directo de lo virtual. Es decir, el chat se ve en pantalla como un cuarto físico, está materializado pero se asume virtual. Este cuarto/chat se presenta como un grupo de autoayuda. En la película internet es un hotel algo antiguo y los cuartos son los distintos chats. Un Intercomunicador en la puerta es lo que vemos en pantalla a razón de ser la clave para acceder al chat convertido en privado, mientras las luces queriendo apagarse representan un virus en una computadora. Pensemos que ésta es una adaptación de una obra de teatro. Un mala elemento fungiendo de líder y amigo hace de internet y las redes sociales un peligro para jóvenes más tímidos, inseguros y aislados que se refugian en internet. En el filme se empuja a un joven solitario hacia el suicidio. Internet y las redes sociales son representadas como veneno para la juventud producto de ser un azar muchas veces la interrelación con gente desconocida, nueva. El target de advertencia de la película es entre 16 y 20 años. Sala samobójców (2011), una película polaca, parece claramente inspirarse en chatroom. Lo que agrega es la posible homosexualidad del protagonista y por esta inclinación su rechazo y burla a través de las redes sociales.

Otra película del mismo año, Death Tube (2010), de otro japonés, Yohei Fukuda, muestra la corrupción de la gente producto de las redes sociales y el deseo de sobrevivencia. Gente es secuestrada y llevada a unos cuartos pequeños donde deben resolver pruebas, mayormente ridículas, para poder evitar ser asesinados. Mientras esto sucede son observados por un youtube llamado Death Tube. Cada competidor preso tiene una laptop enfrente. La conexión a internet y las redes sociales es constante. Esta dependencia simboliza algo desastroso. Este filme es muy extravagante, tiene a unos tipos disfrazados de osos de peluche como los titiriteros y ejecutores de Death Tube. Esta propuesta pone a prueba de forma macabra los valores y virtudes de las personas. Las personas involucradas cada vez van poniéndose peores, más crueles y traicioneros. Death Tube es como la manipulación genera monstruos. De esta manera los filmes del tema arrancan exhibiendo una cara negativa de las redes sociales, aunque sea propio de esperar lo sanguinario y el suspenso como ofertas de terror. La frialdad y el hedonismo trágico del espectador es otra crítica, la falta de confraternidad de la humanidad. La gente del filme que presencia Death Tube yace sin movérsele un pelo ante lo visto.

Megan Is Missing (2011) sigue el mismo patrón de crítica negativa de Chatroom, un tipo o tipos equis que dañan al resto de internautas o asociados a las redes sociales no tan preparados socialmente. Ésta vez las víctimas son dos adolescentes, dos mejores amigas, pero muy distintas entre ellas. Megan, la protagonista, es presa fácil por falta de comunicación y comprensión con sus padres, por lo que se enfrasca en una liberalidad sexual producto de ésta ausencia y rechazo, en especial de la madre que la maltrata continuamente. El target de advertencia es de 13 a 15 años. El filme hace hincapié en la caída del elemento peligroso producto de tomar riesgos en las redes sociales y por falta de madurez y por la soledad. En cuanto al aporte visual sobre las redes sociales es muy sencillo. El videochat simplemente es la división de la pantalla en dos o hablarle directamente a la cámara. Como curiosidad está que Megan Is Missing tiene una escena escalofriante sobre un entierro en vida en tiempo real.

Para el 2012 se complejiza el tema de las redes sociales, con Smiley (2012), una película de conceptos. Se mantiene el patrón, ente o entes dañinos en las redes, hasta ocasionar muertes.
Estos entes peligrosos se muestran como atractivos para sus víctimas. Un chat anónimo es la entrada para Smiley, una leyenda urbana y asesino en serie. Los jóvenes comunes e inseguros son el blanco fácil, porque anhelan la inclusión social y ser parte de un grupo de chicos cool. Pero hay gente que quiere perturbar a otros, internet es un reflejo de la realidad como pretende la película, de la maldad que se basa de otro elemento más para ejercer su criminalidad. Smiley nos habla del nihilismo juvenil y la autodestrucción humana, por medio de las redes sociales que son parte de otro escalón de evolución pero arrastran la misma destrucción de la humanidad, como en Megan is missing donde vemos que hay jóvenes que son muy crueles y bárbaros. No hay ninguna razón nos dice esta película, lo hacen porque pueden hacerlo, como se juega dicho tres veces para invocar la leyenda urbana de Smiley. En el lenguaje de la película, el de las redes sociales e internet que maneja, los hackers (los privilegiados sociales) dañan a los geeks (los introvertidos y débiles de carácter).

The Den (2013) es más exigente que las películas anteriores en cuanto a lo visual, en representar físicamente las redes sociales. La película muestra en todo su espacio visual una pantalla de computadora usando una red social, íconos, gmail, antivirus, google, una reprogramacion de la computadora tras un virus. Incluso cuando la protagonista visita otras casas o sale a correr, todo el tiempo está conectada, yace entre la computadora y el chat. Esta propuesta se ampara en un videochat llamado The Den. La protagonista hace un proyecto subvencionado por una universidad sobre redes sociales, enfocándose en The Den y la interacción, todos los días, las 24 horas, con desconocidos frente a la propia vida pegada a internet. A través de todo el espacio visual de la película, que es el de una pantalla de computadora, vemos a la protagonista llamar por teléfono, pedir delivery, tener sexo con su novio, hasta llamar y encontrarse con la policía. Pero por culpa de The Den aparece un tipo matando a los conocidos de la protagonista, a quien vigila, tortura psicológicamente y persigue. Esto tiene una sorpresa, no tiene una resolución tan típica, el filme tiene de Hostel (2005) y un sádico vouyerismo, aun peor que Death Tube.

Antisocial (2013) es otra película que rompe un poco el molde, refiriéndome al uso de las redes sociales para hacer terror, aunque tiene la misma premisa que Kairo (2001). La trama trata de un virus biológico salido de un chat llamado “Social Redroom”. El filme juega con la temática de la adicción a las redes sociales. Lo que añade ésta película canadiense en cuanto a terror es que ésta red social hace que cualquiera se convierta en un especie de zombie, que uno enloquezca, se ponga violento, atacando al resto. El chat “Social Redroom” no es un chat ordinario, tiene muchas semejanzas con Facebook. En cuanto a lo visual se ve el constante uso de laptops y apps de teléfono, pero nada extraordinario. Algo llamativo en general como película de terror es que para curarse del virus biológico hay que perforarse sin anestesia con un taladro la frente. El filme termina parecido a un Resident Evil. Además hay un juego de palabras y significados con el nombre de la red social, Redroom, que apunta a provenir de Redrum, de The Shining (1980). Es la red social igual a sangre y muerte, a epidemia.

La película de terror más popular que se ha hecho sobre redes sociales es Eliminar amigo (Unfriended, 2014), de Levan Gabriadze. En esta película se trabaja con el ciberbullying y la venganza. Una jovencita se suicida por haberse sentido terriblemente humillada por sus supuestos mejores amigos –que son cinco- y regresa a hacerlos pagar, a matarlos uno por uno. En la distinción visual, de la nueva temática de las redes sociales, está al nivel de The Den, y seguramente sea hasta mejor, aunque tiene una estética a ratos de cierto bajo presupuesto. Toda la película se ve a través de una pantalla de computadora. El grupo de amigos involucrados todo el tiempo se hallan conectados, pero no es por un tiempo muy largo; esto porque supone que todo es continuado y en tiempo real, aunque no lo es, desde luego, hay mucha edición, efectos especiales, efectos de postproducción. En eliminar amigo no hay sobrenombres, inventos, ni fusiones de redes sociales, son tal cual las conocemos en nuestra contemporaneidad. Tenemos el uso de Skype, youtube, Facebook, gmail, google. Por la pantalla desfilan las principales redes sociales y otras herramientas claves de internet. Eliminar amigo parte de algo muy básico, la muerte de Laura Barns, quien aparece en las redes sociales de sus amigos. Pero aparte de recurrir a la última tecnología y fuerza de comunicación de internet y tener un buen tempo es original en cómo va acometiendo las muertes y en cómo sigue amarrando al resto a no abandonar las redes sociales a pesar de lo que sucede. Eliminar amigo tiene un uso contundente de las redes sociales. De ahí que justifique su popularidad.

Otra película visualmente interesante y muy trabajada en el tema es Open Windows (2014), película americana dirigida por el español Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes, 2007). Por tiempos largos la propuesta se mueve en base a exhibir en toda la pantalla el monitor de una computadora con varias ventanas, ventanas con distintos dispositivos, alta tecnología, en donde se incluyen las cámaras de seguimiento ultrarrápidas usadas para el ping pong, blogs, vídeo-llamadas, varias redes sociales. Nick Chambers (Elijah Wood) gana un concurso online para blogs y el premio es una cena con su artista favorita, interpretada por la ex actriz porno Sasha Grey, pero todo en realidad es un plan siniestro en medio de una lucha entre hackers. Las redes sociales son utilizadas para espiar a la artista, secuestrarla, mediante la manipulación del fan (Wood). Es la lucha por la notoriedad, a la vera de cierto desequilibrio mental.

Dos películas del mismo año muy atractivas en cuanto a la temática abordada son i-Lived (2015) y #Horror (2015), ambas trabajan con las apps del celular inteligente. i-Lived además los blogs. El protagonista tiene un blog de revisión de aplicaciones de teléfono. Cuando Josh descubre la aplicación I –lived su vida llena de carencias emocionales y económicas y sus preocupaciones familiares darán un gran giro, su vida será  la que siempre ha soñado –obtendrá una mujer sensual y bella, un negocio millonario, la salud de una madre en estado terminal-, la del perdedor convertido en el hombre afortunado. Pero pronto esto cambiará cuando vea que no es por sus propios atributos y tenga que firmar un pacto con el delito, la tortura, el asesinato y el terror. I–lived muestra la dependencia de la tecnología vista macabramente, hacia la corrupción. #Horror por su parte se mueve con una app que es mezcla de Candy crush e instagram. Su target son las niñas de 12 años. En ésta película las redes sociales ayudan a la aceptación o también generan el rechazo social, lo virtual hace de soporte de lo real, están muy unidos. En pantalla vemos durante todo el metraje destellos de dibujos como salidos de un tragamonedas con mensajes, fotografías, videos, likes.

Aunque las redes sociales aún son suelo virgen en las películas de terror, por lo menos no hay muchos hits como Eliminar Amigo, ni abundan éstas películas o son muy poco conocidas, y el nivel general no es aun de los más deslumbrantes, viendo la película alemana hablada en inglés Friend Request (2016), que bebe de Eliminar amigo como de muchas películas clásicas del género, podemos constatar que ya hay historia y que empieza a haber menos originalidad en el tema, y mayor cotidianidad, aunque “mejores” formas. En ésta película se enfrenta la marginalidad absoluta contra la popularidad, por medio de las redes sociales. Trata lo sobrenatural, como lo hace Eliminar amigo, pero involucra a la brujería y a ritos paganos para justificarse. Cosa que Eliminar amigo no hacía, iba más al punto. Pero friend request dentro de todo tiene escenas más perturbadoras. Una laptop (trasmitiéndolo por facebook) es usada como un espejo para un rito y puerta a convertirse un ser rechazado, oscuro y solitario en un demonio, y en adelante es tan solo plasmar una venganza, pero buscando hacer del popular un marginal. Darle una lección siniestra. 

Esta temática de las redes sociales, propias de nuestra época, de la actualidad, muestra la riqueza del feedback entre cine y el mundo real, y cómo el cine de terror siempre ha sido, no sólo entretenimiento, sino un auscultador de lo social. Seguirán habiendo películas del tema y nosotros apreciando como los mismo temores y naturalezas humanas siguen cambiando de piel pero mostrando la misma esencia. Un faro de nuestra verdad.

lunes, 26 de marzo de 2018

Western


El título del filme de la alemana Valeska Grisebach hace pensar inmediatamente en un lugar de tipos rudos peleando por sus vidas, algo así se podría decir que es lo que veremos, en la relación difícil entre búlgaros y alemanes, pero Grisebach es una directora impredecible y muy natural en su puesta en escena, que uno diría que es como la vida misma, aunque sabemos que estamos viendo algo especial también, un cine donde suceden cosas. La amenaza de violencia como en el western está siempre latente, pero Grisebach rehuye una y otra vez lo que parece inminente. Cuando finalmente acaecen momentos de violencia estos están llenos de realidad, la que escapa a la grandilocuencia.

Un grupo de alemanes trabajan una obra en un pueblo búlgaro, el jefe de la obra, Vincent (Reinhardt Wetrek), es un tipo torpe e inmaduro en la comunicación con la gente del pueblo, mientras el héroe del filme, Meinhard (Meinhard Neumann), es un tipo afable y tranquilo, quien pronto se interrelaciona con los búlgaros y se hace de amigos. Meinhard juega póker, toma y cena con ellos, hasta tiene sexo con una lugareña. No obstante el que se mete en problemas no es Vincent, como hubiéramos esperado, o un castigo o lección a lo película tradicional, simplemente obtiene la distancia. Meinhard en cambio tiene muchos problemas, primero lógicamente porque es un extraño en el pueblo y además un alemán, pero más tarde producto de su propio acercamiento. Los problemas surgen de manera natural, son por cosas muy imprevistas, como encontrar un caballo y utilizarlo, ganar en el póker y que el perdedor pase por necesidad económica o por ignorar a la chica con la que se acostó.

Meinhard es un legionario y eso le trae admiración de los búlgaros, también eso incita como en un western a que los vaqueros le salgan enfrente. Muchos búlgaros cargan armas de fuego y el legionario tiene un cuchillo siempre guardado. No hablar el mismo idioma es una dificultad para el protagonista, pero igualmente está siempre rodeado de búlgaros. Meinhard es un tipo que sabe defenderse, pero tampoco es un superhombre, es un tipo común finalmente, en eso se enfoca la película, pero lo reviste de cierta magia, encanto. El filme se centra en la integración entre estos dos países. Meinhard es ese intento, y aunque todo apunta a que él está dispuesto -mediante un gesto llega a decir que tiene a Bulgaria en el corazón- y los búlgaros tienen sus prejuicios pero también quieren acercarse, van surgiendo baches, de lo más sencillos. No obstante ese baile último o ese recuperar de la bandera alemana es finalmente el triunfo de nuestra humanidad y no de nuestras fronteras.